En 1992, un episodio intenso de El Niño provocó una de las sequías más severas en la historia reciente de Colombia.
Este calentamiento modifica los vientos y las lluvias en buena parte del planeta. En Colombia, se traduce generalmente en menos lluvias, temperaturas más altas y sequías prolongadas, en especial en las regiones Caribe y Andina (Ideam, 2026; Grisales, 2024). El fenómeno hace parte de un ciclo natural llamado ENOS (El Niño-Oscilación del Sur), que alterna entre fases cálidas (El Niño), frías (La Niña) y neutras, y que la humanidad ha experimentado desde hace miles de años.

Figura 1. Infografía sobre el impacto esperado del fenómeno de El Niño en Colombia para 2026-2027. Tomado del Boletín de predicción climática y alertas, del Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales (IDEAM), 10 de julio de 2026.
En 1992, un episodio intenso de El Niño provocó una de las sequías más severas en la historia reciente de Colombia. Los embalses que alimentan las plantas hidroeléctricas bajaron a niveles críticos, y el país debió racionar la energía eléctrica durante casi un año, entre el 2 de marzo de 1992 y el 7 de febrero de 1993 (El Espectador, 2022). Aquel episodio, conocido como «el apagón», dejó una lección que transformó al país: impulsó la reforma del sector eléctrico colombiano (leyes 142 y 143 de 1994) y demostró que depender de una sola fuente de energía es un riesgo frente a la variabilidad del clima.
El 11 de junio de 2026 el Ideam confirmó oficialmente que las condiciones de El Niño ya están presentes en el océano Pacífico ecuatorial, casi tres meses antes de lo previsto inicialmente. Los principales centros internacionales de monitoreo climático —NOAA, la Organización Meteorológica Mundial y el IRI— coinciden en que existe una probabilidad superior al 80 % de que el fenómeno alcance una intensidad «muy fuerte» entre octubre y diciembre de 2026, lo que podría situarlo entre los episodios más intensos registrados desde 1950 (Ideam, 2026). Las consecuencias esperadas: menos lluvias, temperaturas más altas, estrés hídrico y mayor riesgo de incendios forestales en gran parte del territorio nacional.
El impacto de El Niño ya es visible. Al 13 de agosto de 2026, el departamento del Tolima registraba 39 incendios forestales activos en 18 municipios, con más de 2.000 hectáreas afectadas solo en el municipio de San Luis, además de viviendas y cultivos destruidos (Cambio, 2026; El Tiempo, 2026). Ante la magnitud de la emergencia, el Gobierno nacional declaró el desastre por el fenómeno de El Niño y desplegó apoyo aéreo y equipos de bomberos de otras ciudades, como Bogotá, para reforzar el control de las llamas. Cortolima prohibió las quemas abiertas, las fogatas —incluso con fines recreativos— y el uso no esencial del agua en todo el departamento.
Más allá del daño ambiental y económico, el humo de los incendios es una amenaza directa para la salud respiratoria. La evidencia científica confirma que el material particulado fino (PM2.5) presente en el humo forestal aumenta el riesgo de crisis de asma, enfermedad pulmonar obstructiva crónica y consultas de urgencia, siendo niños, adultos mayores y personas con enfermedades respiratorias los más vulnerables (Rizzo & Rizzo, 2025).
Hace más de un siglo, pescadores del norte de Perú notaron que, por época de Navidad, las aguas del Pacífico se volvían más cálidas y los peces desaparecían de las costas. Como esto coincidía con la celebración del nacimiento del Niño Jesús, comenzaron a llamar a ese fenómeno «El Niño». Con el tiempo, la comunidad científica adoptó el nombre para describir este evento climático que hoy sabemos que afecta a todo el planeta (Grisales, 2024).
La ciencia nos da las herramientas para anticiparnos. La prevención, la información oportuna y una adecuada gestión de los recursos son, hoy más que nunca, fundamentales frente a fenómenos como El Niño. Transforma el futuro liderando el cambio sostenible con la Especialización en Gestión Ambiental y Energética.
Autor: Juan Sebastián Lozano Mosos, Biol., MSc Salud Pública, PhD
Referencias bibliográficas
El Espectador. (2022, 28 de febrero). ¿Qué aprendió Colombia luego del apagón de 1992?
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